Coherencia entre habitaciones sin perder personalidad
Usa un acorde ancla que aparezca, aunque sea sutil, en todas las áreas, y suma acentos únicos por función. En el recibidor, chispa cítrica amable; en el salón, flores reconfortantes; en el dormitorio, musks suaves; en el baño, menta delicada. Así cada espacio se reconoce pariente, pero mantiene rol propio, como miembros de una misma familia acogedora.